Reflexionando un poco, de acuerdo a las lecturas leídas para esta actividad puedo mencionar que el aprendizaje no debe ser concebido como algo trivial que se puede observar y medir con simples preguntas a propósito de contenidos cualquiera. El aprendizaje no es un evento aislado de acumulación, es un proceso muy personal e individual. Para que se pueda dar un aprendizaje significativo, los contenidos deberán abarcar situaciones que permitan la apreciación de los cambios que el alumno ha tenido como ser humano después de su interacción con el objeto de estudio y también; deberá permitir observar los cambios estructurales que se dan, incluso, en el proceso mismo. Es aquí donde las estrategias de enseñanza como docentes surgen con gran relevancia, pues el planificar contenidos que sean útiles y lúdicos para nuestros alumnos, es un reto; ubicarlos en situaciones problemáticas reales de la vida cotidiana o global y obtener soluciones y aprendizajes significativos, significa como docentes estar al lado de ellos para aprender también y reflexionar de los errores y de los éxitos.
En este proceso educativo entendemos como competencia, a una construcción social de interacción reflexiva y funcional de saberes significativos cognitivos, procedimentales, actitudinales y metacognitivos, enmarcada en principios valórales, que generan evidencias articuladas y potencia actuaciones transferibles a distintos contextos apoyadas en el conocimiento situacional, identificados a través de evidencias transformadas en realidad.
Un punto muy importe en el proceso de aprendizaje es el de evaluación, que consiste en un proceso sistemático y riguroso de obtención de datos, incorporado en el proceso educativo desde su comienzo, de manera que sea posible disponer de información continua y significativa para conocer la situación, formar juicios de valor con respecto a ella y tomar las decisiones adecuadas para proseguir la actividad educativa mejorándola progresivamente.
El evaluar el conocimiento no debe basarse tan sólo en lo conceptual, pero cómo evaluar los procedimientos, actitudes y valores de los alumnos, cuando en ocasiones no somos justos y nos dejamos llevar por situaciones ajenas o que influyen en una ponderación. La evaluación es uno de los temas más complejos del quehacer educativo por qué en él intervienen factores institucionales, ideológicos, metodológicos y personales. La evaluación no sólo consiste en aplicar técnicas novedosas, sino que debe llevarse a la reflexión en torno a ella desde el servicio docente, sin dejar de considerar el contexto que la rodea. Calificar, medir, acreditar, certificar, retroalimentar y tomar decisiones son facetas de la evaluación, que integradas adecuadamente en el proceso educativo pueden acercar más a los procesos de formación, pues se trata de evaluar para construir la experiencia, para intentar hacerla más cercana a lo que en verdad sucede en un proceso de desempeño de los alumnos, para que se transforme en un intento por ver, reconocer, validar, y emitir un juicio, en un momento determinado del aprendizaje asimilado, expresado y reconstruido por parte de nuestros alumnos.

Muy interesante la temática que mencionas, el aprendizaje ciertamente no es algo trivial; es un proceso individual y estamos ante un cambio radical, ya que como mencionas hay que diseñar estrategias pero ¿cual será la adecuada para todo el grupo?
ResponderEliminarHablas acerca de la evaluación pero como nos lo han remarcado no se trata de evaluar solamente conocimientos ¿cómo diseño el instrumento adecuado?
Tu participación es valiosa y me hace pensar que seguimos aprendiendo y todavía nos falta camino por andar.
Alfredo, buenos días:
ResponderEliminarEsta aportación tuya, me parece muy pertinente y concreta, sobre todo los distintos aspectos de la enseñanza centrada en el aprendizaje que comentas en tu primer párrafo, definitivamente coincidimos en que el aprendizaje no es algo que podamos evaluar sólo por contenidos, sino es algo más complejo que involucra; como dices, a la institución, nuestra propia perspectiva y sobre todo, aspectos afectivos, sociales y cognitivos del estudiante.
Quiero hacer hincapié en la visión que muestras del proceso de evaluación; igual que tú, pienso que este es uno de lo aspectos más importantes de nuestra labor docente, por que ahí es donde podremos dar al estudiante un parámetro de reflexión que le permita, por el metaconocimiento, reconstruir, adaptar o construir sus propios aprendizajes. Esto, si estamos dando a la evaluación un rol como realimentación del proceso mismo de aprendizaje.
De ahí que si vemos esta perspectiva de ella, nos damos cuenta de su complejidad e importancia. No es por tanto algo que se pueda trivializar en una prueba de opción múltiple; aunque, si puede ser este examen parte de un proceso más global y formativo.
Pienso que tus ideas resultan apropiadas en este paradigma educativo del desarrollo de competencias.
Saludos, desde Tulancingo, Hgo.
Me parece interesna te tu escrito y coincido en que la evaluación debe ser importante y no solo nos debe servir para asentar una calificación, sino por el contrario, nos permita hacer que nuestros alumnos reflexionen sobre los conocimientos adquiridos y su aplicación, us fortalezas y debilidades, que realimenten sus conocimientos y que refuercen los que han dominado.
ResponderEliminarAlfredo
ResponderEliminarDe gran interés es lo que mencionas en tu escrito referente a la trivialidad del aprendizaje de tal forma que se puede valorar con alguna relación de preguntas hechas a propósito, solo te puedo comentar que efectivamente, al promover el aprendizaje en los sujetos cambios estructurales y personales, es necesario determinar realmente estos cambios como resultado de los aprendizajes y no solo eso, sino las formas como abordan y enfrentan alguna situación moviliando sus esquemas, mostrando así las competencias que pueden desarrollar.